viernes, 11 de junio de 2010

Noticia.

Esclava en Barcelona

En marzo del 2010, un marroquí fue detenido por mantener retenida a su mujer durante 18 meses en su casa de Viladecans (Barcelona). La mujer sólo hablaba bereber, pero intento pedir ayuda. Esta semana otro inmigrante marroquí ha sido condenado por encerrar a su mujer en casa bajo llave. Fue ella, la mujer, quien solicitó ayuda.

Los motivos de la violencia de genero en musulmanes empieza a ser evidente no porque se ha deteriorado la situación, sólo que ahora empiezan a denunciarse estos casos. La comunidad inmigrante está madurando para denunciar. Es el reto pendiente contra la violencia de género.

La gravedad del asunto fue mayor durante los años en que apenas trascendían estos abusos. Parte importante de inmigrantes habita en una especie de tierra de nadie, desvinculados de la sociedad y de su propia comunidad.

Hasta ahora, las víctimas quedaban atrapadas: mujeres resignadas bajo amenaza de nuevas palizas, esposas en situación irregular que no denuncian abusos por temor a ser expulsadas, y otras, las pocas, que abandonan a su pareja y terminan en la calle sin recurso alguno, Pero queda mucho por hacer: cuando ellas denuncian, el apoyo de la Administración debe echar el resto.

Marta Lara


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